2006-06-24

Oiga, mire, vea...



Bueno mi gente linda, mi gente bella, mi gente chilena, española, francesa y colombiana. Acá ando publicando otra vez. Espero que les dé por pasar y hacer algún comentario de vez en cuando para que yo les crea que me leen. Porque me siento como cuando abrí mis primeros dos correos electrónicos: Me escribía de uno para contestarme del otro, ¡por pura goma!
Esta vez, una vez superado el estrés pos-traumático de la primera parte del parto en que ando ahorita mismo, les quiero compartir que la cosa se está poniendo buena. Le decía esta noche a la Leito (es bueno que por lo menos vayan conociendo los nombres de la gente que pasea por este blog), que me siento medio raro con que me entrevisten para hablar de mi trabajo, a la larga, los que saben de mí en los últimos años, saben que no es muuuuuuuuuuy diferente de lo que he querido hacer siempre.
Pues sin tanta cháchara porque quiero que le saquen tiempito para ver algunos links donde hablan de la exposición que estará colgada en cuatro lugares del área metrpolitana de Bucaramanga, hasta septiembre próximo. Empezando por el Museo de Arte Moderno de la ciudad.
Ya les informaré con más calma.

LINKS:
Medios para la paz (22 de junio 2006)
http://www.mediosparalapaz.org/?idcategoria=2589

Medios para la paz (fotos)
http://www.mediosparalapaz.org/index.php?idcategoria=2590

Columna Jairo Puente (21 de junio 2006)
http://www.vanguardialiberal.com.co/2006/6/22/edi26.htm

Columna Christiane Lelièvre (22 de junio 2006)
http://www.vanguardialiberal.com.co/2006/6/22/edi32.htm

Vanguardia Liberal, Sección Galería (23 de junio 2006)
http://www.vanguardia.com/2006/6/23/gal.htm

Extroversia
http://extroversia.universia.net.co/html/arteylit/index.jsp?actualConsecutivo=707

Fotógrafos colombianos
http://www.fotografoscolombianos.com/eventos/fevento.htm

2006-06-15

Fracciones del desplazamiento y su gente


FOTO/MÍA


Por César Baeza Hidalgo
Desde el año 2002, cuando tuve la oportunidad de trabajar con dos colegas en la elaboración de un informe especial sobre el tema del desplazamiento forzado en el área metropolitana de Bucaramanga, quedé con un reclamo insertado en mis oídos y una sensación clavada en el corazón.
El reclamo: “ siempre vienen distintos tipos de personas a visitarnos: periodistas, profesionales de las ONG’s, o de entidades internacionales, y luego, nunca más sabemos de ellos. “Para ustedes es un trabajo más, y para nosotros es nuestra vida. Los atendemos, porque sabemos que los necesitamos, pero igual sabemos que a la mayoría no los vamos a volver a ver”.
La sensación: de impotencia y un poco de vergüenza. Porque si bien es cierto que uno se gana el pan trabajando en lo que medianamente sabe hacer y en lo que tiene que hacer. También lo es que uno se mete en la vida de la gente, en su historia, en su intimidad, y eso de poco o nada sirve para que las condiciones de vida cambien o se solucione algo.
Hasta el 2006, me impuse a la tarea de al menos publicar un tema al año relacionado con el desplazamiento forzado producido por la guerra colombiana y lo cumplí. Pero la sensación siguió clavada en el mismo sitio.
Estos últimos dos meses, producto de un proyecto diseñado para el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), tuve la oportunidad de quedarme en un ‘cambuche’ de Bodegas, en el Café Madrid; en una casa del barrio González Chaparro, en Floridablanca; y en dos ranchos, uno en Nueva Colombia, de Guatiguará (Piedecuesta) y de Mesetas de la Colina, en Girón.
Tuve la fortuna de no limitarme a hablar de las dificultades y las desgracias, tema recurrente en este caso, sino conocer ‘alguito’ de sus sueños, de sus anhelos y de gozarme la alegría tan tremenda que se vive en espacios de convivencia que mucha de la gente que conozco disfruta muy de vez en cuando.
En todas partes me encontré al final del día, cuando ya estaba rendido, soltando una carcajada por la actitud y el buen ánimo. En todas partes sentí que son personas llenas de una sabiduría que no da el estudio, sino de la que da la vida. En todas partes me encontré con que sus niños y niñas son afortunados porque tienen permanente contacto con otros niños y niñas de su edad, con los que corren, se tocan y desarrollan una amistad que el encierro de los barrios acomodados cada día limitan más.
Pero también encontré, en todas partes, que el abandono de Estado es una vergüenza de la que nadie es consciente. Que las pomaditas para curar el cáncer están la orden del día y que los pañitos de agua tibia es la política general.
Yo no sé cuál sea la respuesta. Pero tengo claro que así como van las cosas nada va a cambiar, porque el tema se ha vuelto un lunar molesto. Una incomodidad para las instituciones y, lo que es peor, para el resto de la sociedad que se ha anestesiado ante la problemática de los colombianas y colombianos que han dejado atrás una forma de vida, para enfrentarse a un mundo agreste y hostil, que encuentran en la ciudad.
Un lugar en que las diferencias se acentúan, donde el que tiene, obtiene y el que no, lo envidia. Donde los flagelos de la droga, la prostitución y el dominio de los grupos armados sigue siendo el pan de cada día. Donde están condenados al hacinamiento, y la falta de oportunidades.
Confieso que todavía me siento impotente. Confieso que de este trabajo el que más ha ganado soy yo y no sé bien de qué manera esto le sirva a los habitantes de los sectores donde me acogieron. Y agradezco que me hayan dejado entrar otro poco en sus vidas y enseñarme que, no importa qué tan complicadas sean las condiciones en que se encuentre, el ser humano siempre tiene espacio para la esperanza.

2006-06-03

Le esperanza de los estudiantes

FOTO/ALMA (www.miverdadtuverdadlaverdad.blogspot.com)


En Chile, los estudiantes llevan en paro más de tres semanas. Están pidiendo que la calidad de la educación se equipare entre escuelas y colegios públicos con los privados, transporte gratuito y otras reivindicaciones de carácter estructural.

Chicos y chicas, cuyos líderes no superan los 18 años, organizaron una movilización nacional en la que, los menos optimistas, calculan que participaron 800 mil personas. Si sus demandas no son escuchadas, los trabajadores de la salud anunciaron sumarse al paro este lunes 5 de junio.

Un grupo de niños y niñas, según algunos sectores, o jóvenes ciudadanos para mí, decidieron que quieren igualdad de oportunidades para mejorar sus vidas, y consideran que es accediendo a una buena educación que lo podrán hacer. Y no están pidiendo, sino exigiendo al Estado chileno, que ponga fin a las desigualdades en ese campo.

Estoy sorprendido. Estoy maravillado y feliz de haberme equivocado cuando afirmé, en los últimos años, que a los y las jóvenes ya no les importaban los cambios sociales, y cuando llegué a pensar que el sistema que predomina en el mundo había logrado la alienación casi total de las mentes y las personas, imponiendo la idea del “sálvese quien pueda” y la erradicación de cualquier esfuerzo por organizar colectivos que reclamen sus derechos.

Me da hasta un toque de vergüenza pensar que es muy cómodo estar escribiendo a miles de kilómetros de distancia y yo mismo estar viviendo una etapa en que poco o nada hago por el colectivo o un cambio estructural. Las conversaciones siempre derivan en lo mismo: Falta educación en las clases menos favorecidas y la clave es educar… un círculo vicioso que ya suena a retórica. El problema no radica sólo saber qué es lo que se debe hacer sino buscar una manera de hacerlo.

La única forma de que los cambios se den para las personas menos favorecidas por el poder, es reclamar el poder que se supone que tienen los ciudadanos en la construcción de sociedad. Estos jóvenes están ejerciendo no sólo su derecho de proponer y exigir los cambios que necesitan, sino su deber de cumplir el rol que exige una democracia participativa –aquello de lo que tanto de habla-. La juventud chilena está dando un ejemplo de civismo a unos adultos cansados, que se han limitado a observar cómo estos “chiquillos” han sido capaces de poner en jaque al supuesto gobierno “socialista” de la doctora (porque es médica) Bachelet.

¿Con quién estás, Bachelet? Dicen algunas de las pancartas que han colgado en las paredes de los colegios ocupados. Sería un alivio saber con quién está en realidad. Porque la verdad es que la coalición a la que representa, ha profundizado las diferencias en la distribución de la riqueza, y las demandas sociales que se han querido ocultar en estos 16 años después de la dictadura, han demostrado que el país (es decir sus personas) no ha gozado del auge económico del que se enorgullecen los gobiernos de la Concertación.

Un país pobre es un problema. Un país rico, cuya gente vive en la miseria, es una vergüenza. La juventud chilena, que no vivió la dictadura, es la heredera de la sociedad que le dejamos, porque hay que reconocer que si bien Pinochet se fue del poder ejecutivo, dejó una herencia que no pudimos cambiar.

Estos chicos y chicas no sólo le reclaman al Gobierno. También a los ciudadanos que han dormido o permanecido en un silencio cómplice durante estos 16 años. Están diciendo que la sociedad que heredaron no es en la que quieren vivir y que todos somos responsables por eso. Que quieren los cambios ahora, y que si el mundo funciona así, como pretenden argumentar los más “pragmáticos”, ellos y ellas quieren que funcione de otra forma.

ALGUNOS LINKS QUE PUEDE VISITAR SI QUIERE MÁS INFORMACIÓN:
http://www.porlaeducacion.info
www.fech.cl
www.colegiodeprofesores.cl/legislacion/LOCE.html